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¿Somos ejemplo para nuestros hijos? ¡Un buen propósito es querer cambiar! NUESTROS HIJOS
¿Qué es lo que deseamos más que nada para nuestros hijos? ¿O para los niños con quienes trabajo? ¿O para cualquier niño? Primero queremos ganarlos para Cristo
Dios no tiene nietos Juan 1:12 dice, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad para ser hechos hijos de Dios.” Y esto es para cada uno de nosotros también. Si no conocemos a Cristo como nuestro salvador, no podemos ganar a nuestros hijos.
Entonces, lo primero es aceptar a Cristo personalmente, y después ganar a sus hijos para Cristo. Esto es más que contarles historias de la Biblia, es más que llevarles a la iglesia, es aún más que tiempo devocional con la familia. Es enseñarles las verdades de la Biblia y enseñarles lo que nos enseña 1 Juan 5:12. “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” Esto se aplica tanto a nosotros como a los hijos.
Ellos tienen que aceptar a este Hijo de Dios. No es que es malo llevarles a la iglesia, ni es malo contarles o leerles historias de la Biblia, ni tener un devocional, pero tiene que ir más allá. Tenemos que hablar directamente a nuestros hijos, haciéndoles entender que es su responsabilidad aceptar a Cristo. Claro, no queremos presionarles. No queremos decir, “Oye, hijo, tienes que hacerlo ahorita”. ¡No! Pero sí hay que ayudarles a conocer su necesidad y en su tiempo, el niño va a sentir su necesidad del salvador. Segundo, queremos entrenarlos para Cristo. Proverbios 22:6 dice, “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”
Tenemos la autoridad de Dios para entrenar a nuestros hijos. ¿Qué dice Efesios 6:1? “Hijos, obedecer en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo”. ¡Sí! Dios nos da la autoridad. Cuando un día su hijo le dice, “¿Y yo por qué tengo que obedecerte?”, ¿qué contestamos? ¿Le decimos, “Porque YO DIGO?” ¡No! ¡Porque la Biblia lo dice! ¡Porque
es un mandato de Dios para ti! Pero usted tiene que ser el que se encarga de que obedezcan. No les tenga miedo, entrénelos en las cosas de Dios. Al que ha aprendido a obedecer a sus padres, le es mucho más fácil obedecer a Dios. Es nuestra responsabilidad entrenar a nuestros hijos moralmente.
Que sean corteses, que sean honestos, que sean puros en su vida y en su mente. El mundo los jalará, como muchos ya sabemos. Y por eso tenemos que seguir entrenándoles, sin parar. Y a veces los hijos no lo quieren. Pero hay que seguirle. Pensemos en un hijo de 16 años. No quiere acompañarle a la iglesia. Pero usted es el encargado, entonces el hijo debe ir, aunque vaya despeinado, con su ropa sucia y arrugada, porque usted insiste que vaya. Deje la batalla del pelo y la ropa, y ¡llévelo a la iglesia! Un día algo se le va a pegar y se va dar cuenta que sí necesita de Dios. Ese mismo joven, a los 25 años de edad, les va a dar gracias por haberlo hecho, por soportarlo cuando estuvo tan rebelde. Y les va a pedir perdón por esos días tan difíciles que pasaron con él. Hay que seguir adelante entrenando a los hijos. Es su responsabilidad, y debemos hacerlo, quieran los hijos o no. ¡Nosotros, no nuestros hijos, somos responsables ante Dios por ellos!
Hay que entrenarlos a ser responsables. Muchos creen que los niños pequeños no pueden ayudar en la casa, que no pueden trabajar, que mamá tiene que hacer todo. ¡No es cierto! ¡Entrene a sus hijos a tomar decisiones, a trabajar, a ayudar en la casa, a ayudar en la iglesia! Sí pueden, y les hará mucho más feliz en la vida viendo que tienen valor como parte de la familia.
Entrene a sus hijos a buscar la voluntad de Dios para sus vidas. Hebreos 13:21 nos dice, “Os hago aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo…”
Dios quiere que sepamos su voluntad para nosotros, tanto para nosotros como para nuestros hijos. Y no siempre es la voluntad de Dios para tu hijo lo que usted quiere para él. Tal vez ande en otro camino totalmente de lo que pensaba usted. Es nuestra responsabilidad acepta que Dios guía a nuestros hijos igual que nos guía a nosotros. Lean libros buenos con ellos, escuchen música buena, música cristiana, que la familia pase tiempo jugando – y ¡hay que hacer lo que ELLOS quieren, no siempre lo que los papás quieren!
-Pase tiempo con sus hijos -Hable con sus hijos -Escuche a sus hijos Esto es tan importante. Cuando están hablando, no les interrumpa; no les dé consejos; SOLAMENTE escucha. Muéstreles esto por su ejemplo. Muéstreles que usted también está buscando la voluntad para su vida, y ellos seguirán su ejemplo. Más que nada anímales a buscar siempre a Dios, buscar siempre su voluntad para sus vidas. Entrene a sus hijos en todo, no sólo en lo espiritual. Hable con sus hijos de cosas espirituales que se aplican a la vida. Más que nada, ore con y por sus hijos. Pídele a Dios que le dé sabiduría. Y si oran juntos, los hijos se van a dar cuenta que están orando y que Dios contesta.
La Biblia nos aconseja en Santiago 1:5-7, “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echado de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.”
Con afecto: Jesús Avila | |
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